Enclave de perpetración, pero también de memoria. Paterna. Al menos, 2.238 personas enterradas allí en fosas comunes.
Paterna es un enclave singular. Por la concentración represiva, por la identificable institucionalización del terror; por la conservación biológica de los cuerpos enterrados y por la resistencia memorialista de las familias.
En el conjunto del territorio valenciano, según las investigaciones de Gavarda, se asesina a 4.714 personas desde el 3 de abril de 1939 hasta finales de 1956.
Garantías judiciales inexistentes, juicios que son simulaciones. Burocratización del terror, institucionalización de la represión. De los centros de reclutamiento, al paredón del Terrer.
155 fosas documentadas.
Las fosas comunes suponen un contacto directo con el pasado. Allí aparecen objetos que son veredictos fidedignos de parte de la vida de las víctimas, la memoria cotidiana con detalles sobre las personas asesinadas. Todos ellos son, por tanto, claves para identificar a las personas allí encontradas y también aportan pistas concluyentes de los crímenes.
La vestimenta es una de las herramientas más importantes para identificar a las víctimas, pero también para conocer su procedencia social o su trabajo. El tipo de zapato era definitorio, ya que existía una gran distancia entre las distintas clases sociales. No todos podían disfrutar de botines de cuero o botas militares y la mayoría se conformaba con alpargatas rematadas con trozos de caucho o neumático reutilizado. En la fotografía: alpargatas valencianas propias de los campesinos.
Las fosas permiten un contacto directo con un método de exterminio y los objetos, como las cuerdas aparecidas junto con los cuerpos, hablan de los mecanismos de sometimiento que los represores aplicaban a las víctimas, que eran maniatadas para que no pudieran defenderse.
Los utensilios ofrecen pistas sobre la identidad de los desaparecidos. Además, los efectos de la saponificación que, por ejemplo, se han podido constatar en el cementerio de Paterna, han permitido recuperar objetos en buen estado.
Indumentaria propia de una víctima, con orificios que pueden perfectamente señalar la entrada de los proyectiles con los que la asesinaron.
Las fosas permiten la recuperación de múltiples objetos asociados a la vida y costumbres del sujeto, como llaves, monedas, lápices partidos para que los usaran varios presos, encendedores o petacas de tabaco.
Elementos que hablan de un crimen. Una cuerda para maniatar a la víctima y los proyectiles extraídos de los restos humanos encontrados. La arqueología forense aplica técnicas arqueológicas clásicas a la búsqueda, alzamiento y exhumación de restos humanos víctimas de la violencia. La exhumación se realiza en un contexto judicial fundamental para aclarar las circunstancias de la muerte.






